sábado, 22 de agosto de 2015

MIS RECUERDOS DEL COLEGIO SAN PABLO


Con motivo del encuentro del 29 de marzo pasado en el Monasterio y Colegio San Pablo de la Congregación Pasionista en San Antonio de Areco, le pedimos a Pedro Leo Wallace Kenny, ex alumnos del colegio (años 1944/45 y 46) que rescatara de su memoria las vivencias de aquellos días. Esto fue lo que nos dijo:
Pedro Leo Wallaace Kenny

¿Quién no guarda en su memoria el recuerdo de algún hecho sobresaliente que le pasó en la vida? Uno de los míos es el que viví el 5 de marzo de 1944, cuando mi padre me llevó junto mi hermano Eddiejohn, a tomar el tren que cubría el recorrido entre Venado Tuerto-Buenos Aires (Retiro). Nosotros íbamos a Capitán Sarmiento, donde debíamos descender después de recorrer alrededor de  300 kilómetros.

El motivo del viaje fue porque mi padre nos había reservado un lugar como alumnos pupilos en el Colegio San Pablo de los Padres Pasionistas, que fue habilitado preferentemente para hijos de irlandeses y sus descendientes. El colegio estaba ubicado a tres leguas de Capitán Sarmiento, justamente en el límite de los tres partidos de la Provincia de Buenos Aires: Carmen de Areco, Capitán Sarmiento y Arrecifes, pero la mayor parte del campo, como también los edificios: Monasterio y Colegio, construidos a unos cien metros equidistantes entre sí, estaban enclavados en el Partido de Carmen de Areco. No obstante, por razones de distancia y comodidad, los viajeros descendían en Capitán Sarmiento, donde era posible conseguir medios de movilidad y desplazarse hacia distintos puntos de la zona rural,  y además, era el lugar de residencia de prestadores de servicios y proveedores.

Después de viajar varias horas, llegamos en medio de una lluvia torrencial al tan mentado Capitán Sarmiento. El drama recién comenzaba, porque la lluvia complicó el panorama y mi padre no conocía el lugar; tampoco sabía cómo llegar hasta el colegio, por cuanto los trámites de inscripción los había hecho por correo y la información que le habían proporcionado era muy escasa como para ubicarse con facilidad.  

Valiéndose de su condición de empleado ferroviario, tuvo la feliz idea de consultarle a un empleado de la estación, que según recuerdo,  diría con seguridad que se trataba del jefe de estación. Esta persona sin dudas conocía perfectamente la zona y supuestamente la ubicación del colegio, por lo que nos remitió a la calle Rivadavia Nº 774, que distaba a escasos metros de la estación, cuya longitud no creo que haya sido más de una cuadra y desembocaba frente al acceso principal de la estación del ferrocarril.

Con la consentimiento del empleado, dejamos los equipajes en la estación y nos dirigimos a la dirección indicada, que no era otra cosa que una confitería, cuyo dueño tenía dos coches-taxímetros, un Ford A modelo 1929 y un Ford V8 modelo 1937, este último muy bonito y en buenas condiciones. El señor se llamaba Osvaldo Raigosa, cuyo teléfono era el Nº 52, lo que indica que no había muchos teléfonos en aquella época.

Pactado el precio del viaje, subimos al Ford A, vehículo que no había con qué darle en el barro, y nos condujo a la estación donde cargamos nuestros bagajes y partimos de inmediato para enfrentarnos a una lucha feroz con el camino barroso. Para este entonces había dejado de llover. 

Apenas salimos del pueblo el forcito comenzó a bailotear de un lado para el otro, de tal manera que en más de una ocasión pensé que terminaríamos en la cuneta, lo que afortunadamente no sucedió, pero mi hermano y yo que viajábamos en el asiento trasero, íbamos como zapallo en carro.

No sé cuánto demoramos en arribar al colegio, pero estimo que serían aproximadamente las cuatro de la tarde cuando llegamos sanos y salvos. Nunca supe, ni jamás se me ocurrió preguntarle a mi padre, aún de grande, cómo fue su regreso a la estación.

Después de descargar las valijas y el baúl, que habíamos cargado en un porta equipaje que tenía el ford detrás de la rueda de auxilio, nos paramos frente a la puerta de la dirección del colegio que estaba a cargo del Rvdo. Alfredo MacConesteir, quien nos atendió de inmediato y nos invitó a pasar.  Allí comenzó una larga conversación con mi padre, ya que ambos eran irlandeses. Luego llamó a Eugenio Loughlin, uno de los maestros y a su vez  celador, nativo de Cafferata, una localidad cercana a Venado Tuerto y que tenía relación familiar con mi padre, por lo que se sumó a la conversación.

Finalmente llegó la hora de la despedida. Fue un momento de gran tristeza para nosotros pues  debíamos quedarnos y estar lejos de casa. Por supuesto hubo lágrimas a granel, incluso cuando nos quedábamos solos o durante la noche en nuestras camas.

Una vez retirado mi padre, el celador le dio instrucciones a un chico veterano del colegio, que a posteriori se hizo muy amigo nuestro; se llamaba Héctor Nogueira y vivía en la localidad de Todd a escasos kilómetros de Arrecifes sobre ruta 8. Él nos acompañó hasta el dormitorio que estaba en la planta alta y que me pareció inmenso; nos ayudó a hacer las camas y a acomodar las valijas y el baúl en la baulera. Posteriormente nos llevó al patio donde estaba el resto del alumnado y allí comenzaron las presentaciones y las preguntas, especialmente por parte de mayores.

Así comenzó un período de tres años (1944-45 y 46) durante los cuales pasaron cosas lindas y otras no tanto y que hoy son anécdotas, pero que marcaron una parte de mi vida, donde he cosechado infinidad de amigos junto con mi hermano; amigos a los que todavía recuerdo, y aunque a muchos no volví a verlos nunca más, sí me reencontré con otros que me alegraron el espíritu.

Fue una linda experiencia de vida.

                                                                                            Pedro Leo Wallace Kenny
                                                                                                                                          Venado Tuerto

                                                                                                                                 05/03/2008


FOTO: Colegio San Pablo año 1944
Director: Rvdo. P. Alfredo María Conastair CP
Celador: Señor Raúl Avanti
Maestros: 1º y 2º grados: Señor Julio César Núñez
                  3º y 4º grados: Señor Eugenio Loughlin
                  5º y 6º grados: Señor D’Agostino
Inglés: Señores Hugh Gilfoyle y José María Creavy

Alumnos desde arriba hacia abajo:
1ª de izquierda a derecha:
Horue, Camarasa, Mac Kenna Juan, Fitzsimons Alfredo, Gaynor, Hugent, Aguirre, De Lorenzi, Pucci, Mac Kenna Patricio

2ª hilera:
McLoughlin Héctor, Nogueira, Kastelón, Ausás, Wallace Pedro, Lynch Alberto, MacLoughlin Víctor, Young Juan José, Furlong Arturo, Browne Juan, Norton, De Prati.

3ª hilera:
MacGoy, Farell, Browne Carlos, Zanzottera, Santesteban, Bianchi

4ª hilera:
Browne Jorge, Rush José, Rush Roberto, Bagley, Lynch Enrique, Gallaroli, Sunde, Bresán, Fitzsimons Alfonso, Actán, Cryan Patricio José, Fitzimons Carlos, Boffa, Zanzottera, Ponce, Mayor, Rivas, MacLouglin Carlos, Acosta.

5ª hilera:
Izquierda: Pérez, Loughlin, Gill, Rodriguez, O’Farrell Francisco, Hughes José, Armando, Nou
Derecha: Young Juan, Sarralde, Furlong Patricio, Furlong Carlos, Ibarra.

6ª hilera:
Izquierda: De Gracia, De Gracia, Cryan Patricio Gerald, Kenny, MacLoughlin Juan, Geraghty José
Derecha: Wallace Eduardo, Mattos, Frecero Carlos, Frecero Antonio, Hughes Patricio, Ríos.



Maestros, Profesores, Directivos y Alumnos del Colegio San Pablo de Capitán Sarmiento

Antiguo Colegio San Pablo frente al Monasterio de los PP Pasionistas