jueves, 11 de abril de 2013

EL ÚLTIMO IRLANDÉS



“El último Irlandés”

(The last Irishman)


Edward Wallace O’Reilly
§ 09/04/1889 W 18/10/1980
Nació el 9 de abril de 1889 en  Lacken, Co. Westmeath, Irlanda. Era el segundo hijo de Peter Wallace Cassidy y Ellen O’Reilly. Fueron sus hermanos: John Peter (1887/1968) y Patrick (1891/1914). Su madre falleció el 13 de octubre de 1905 cuando sus hijos tenían 18, 16 y 14 años.  Patrick, murió el 21 de junio de 1914 a los 23 años a causa de una hemorragia cuando lo estaban operando de una afección en la garganta. La inesperada muerte de Patrick afectó en extremo a su padre y hermanos.

   En 1914, al declararse la gran guerra, el viejo Peter -que todavía sentía el peso de la pérdida de su hijo menor- no estaba dispuesto a  entregar la vida  de Edward al servicio de la Corona Británica. Sin vueltas, y ante la desesperación de vislumbrar a su segundo hijo en tierras extrañas luchando bajo una bandera extranjera,  vendió algunos de sus  bienes y con la magra paga obtenida,  lo envió a Liverpool, donde debía embarcarse rumbo a la Argentina.

En el puerto de Liverpool, Edward comenzó a sentir el peso de la soledad. Allí entabló conversación  con Victor Kalisky, un inglés de origen judío y sastre de profesión, a quien le comentó que intentaría cambiar su destino y embarcarse a Australia, teniendo en cuenta que allí se encontraría con muchos irlandeses y no tendría las dificultades que encontraría en la Argentina, especialmente con el idioma.  Fue entonces que Kalisky lo convenció para que desistiera de ese propósito y se embarcara con él a la Argentina. Con toda lógica le dijo  que si emigraba a Australia, los ingleses lo reclutarían con mayor facilidad que si se quedaba en Irlanda. La teoría no era para nada desacertada y los fundamentos demasiado fuertes para que Edward las desestimara. Convencido por Kalisky, abordó el buque “Oranza” rumbo a Buenos Aires.[1]

Él sabía que tenía familiares en el país sudamericano, y a pesar de tener la  esperanza de hallar el apoyo necesario para emprender una nueva vida, lo envolvía una fuerte incertidumbre. Al abandonar su amada Irlanda se alejaba de sus seres queridos, mientras que el recuerdo de Paddy, luchando desesperadamente con la muerte en plena juventud, seguía oprimiéndole el corazón.

Allí quedaban sus amigos y vecinos: los traviesos Reilly, los entrañables Coffey, los joviales  Muldarry, los hospitalarios Cormack, los bailarines Crumb,  los musiqueros Murtagh y tantos otros que años más tarde recordaría en su correspondencia. En soledad, acompañado tan sólo por sus recuerdos, oiría el trinar de los pájaros; el nacimiento de las flores de mayo y el dulce murmullo del río Inny que se expandía por las praderas cual música de duendes invisibles. Allí quedaban, lejanas las colinas de tréboles silvestres envueltas en el aroma de la turba encendida que impregnaba el aire del valle. La Iglesia y la Escuela, sus travesuras infantiles y el salto de la cerca para entrar a clase burlando el ingreso por el portón del jardín. ¡Sólo Dios sabía por dónde vagaban sus pensamientos!  Quizás recordara a alguna niña a la que alguna vez le dedicó un poema o le cantó alguna canción; en las tertulias que se armaban en la casa de los Coffey, donde se tocaba música, se cantaba y se bailaba alegremente. Ahora eran solo recuerdos. Él sabía que no había retorno; que jamás regresaría  a Irlanda, entonces trató de  ordenar sus sentidos,  y se propuso guardar  cada uno de esos momentos como un tesoro que aliviaría la tristeza de su desarraigo.

El 01 de septiembre de 1915 el buque “Oranza” amarró en el puerto de Buenos Aires y se despidió de Victor Kalisky, tomó un tren rumbo a Pergamino y por  primera vez entraba en contacto con “la Argentina”. Su asombro no tenía límites. No podía creer lo que sus ojos veían. ¡Esta tierra amplia, generosa e infinita, era algo increíble! ¿Sabrían los irlandeses que existían estas interminables extensiones de tierra en este país tan lejano? ¡Cuando les contara a su padre y hermano lo que estaban viendo, seguro no se lo iban a creer! Pero lo que menos sabía Edward, era que su abuelo paterno había visitado a sus familiares en la argentina a fines  del siglo XIX, y que cuando quisieron tomarle una fotografía no aceptó, argumentando: “¿Quién se va a interesar por verme después de muerto?”[2]

En Pergamino lo esperaban sus primos Thomas, Santiago, Gerald, Maggie y Juan, hijos de Gerald Leonard, casado con Esther Wallace, nacida en Multyfarnham en 1856 y  fallecida en Salto el 03/06/1914. El recibimiento fue cálido y espontáneo. Maggie y Gerald serían sus mejores amigos y confidentes.

Posteriormente ingresó a trabajar en la empresa ferroviaria y tuvo como destino, después de Pergamino, a San Nicolás, Villa Constitución y Venado Tuerto, donde se radicó definitivamente.

Durante un encuentro de la comunidad irlandesa de Venado Tuerto conoció a Rosa, la hija menor de John Kenny y Catalina Heavy. Rosa le pidió a su madre que invitara al joven irlandés a tomar el té, y Mrs. Kenny accedió, pero le pidió a  Minnie Kehoe (a la sazón viuda de Patrick Rourke) que hiciera de nexo. El trabajo de Minnie tuvo éxito porque Edward y Rose se casaron en 1928 y tuvieron siete hijos. Relatos orales dicen que Minnie Kehoe de Rourke, era la “casamentera” de la comunidad.

Pero el corazón de Edward seguía guardando recuerdos de su añorada Irlanda. Las cartas que escribió a su hermano, revelaban su aflicción. Los domingos después de Misa, se refugiaba en su “galponcito” donde guardaba, además de sus herramientas, el violín y la gaita que trajo de Irlanda con sus libros de música. Allí escribía sus poemas, a los que les ponía música; redactaba su correspondencia y se juntaba con su Irlanda querida. Ese era su mundo… La intimidad de su vida que nadie conocía, pero que todos respetaban, era celosamente vigilada por su esposa a Rosa que siempre estaba atenta a que nadie lo perturbara. Es que sólo ella sabía de sus sentimientos y la manera en la que él aliviaba la tristeza de su desarraigo.

Edward Wallace falleció el 18 octubre de 1980 a los 91 años. Fue el último irlandés que habitó en Venado Tuerto.

EN SU MEMORIA

A través de estos versos quiero rendir homenaje a mi padre, de quien tengo el más bello de los recuerdos. Fue un gran hombre, que a pesar de su severidad, se mostró comprensivo y solidario;  agudo observador de la realidad, supo guardar el equilibrio con  gran sentido de humor; fervoroso apasionado por la Argentina, admiró al hombre nativo de la tierra que lo cobijó. Con su violín no sólo ejecutaba música irlandesa, también gustaba de los viejos tangos y del folclore nacional. ¡Cuántas veces escuché ese violín ejecutar “Adiós muchachos”, “Adiós pampa mía”, “Clavel del aire” y “Farol de los Gauchos”, entre otros!
Para vos viejo querido, de quien tanto aprendí, este recuerdo imborrable que guardo de tu persona.

The Old Man

The tears have all been shed now
We’ve said our last goodbyes,
His soul’s been blessed
He’s laid to rest,
And its now I feel alone,
He was more than just a father
A teacher, my best friend;
He can still be heard
In the tunes we shared
When I play them on my own.

I never will forget him
For he made me what I am:
Though he may be gone
Memories Linger on-
And I miss him The Old Man.

As a boy, he’d take me walking
By mountain, field and stream
And he’d show me things

Not known to kings,
And secret between him and me
Like the colours on a pheasant
As he rises in the dawn
Or how to fish, and make a wish
Beside a Fairy tree.

I thought he’d live forever
He seemed so big and strong
But the minutes fly,
And the years roll by
For a father and a son
And suddenly when it happened
There was no much left unsaid;
No second chance
To tell him Thanks,
For everything he’d one



[1] Esta historia me la contó mi padre un día mientras lo ayudaba a cosechar papas en  un lote que habíamos sembrado a medias con mi tío Eduardo Kenny, frente a la casa de éste en el campo “El Rincón”, en el distrito de San Eduardo.

[2] La negativa de dejarse fotografiar, según relatos orales, se atribuye a que John se había trabado en lucha con un granjero vecino que cayó de espaldas y se golpeó la cabeza.  Esa noche un policía amigo le advirtió a John que su rival estaba hospitalizado en grave estado y corría peligro de muerte. Sin vacilar, John  cargó sus bártulos y partió de incógnito con rumbo desconocido. Tiempo después se supo que había viajado a la Argentina, donde permaneció hasta que le avisaron que el herido se había repuesto: entonces  regresó a Irlanda donde supuestamente puso en práctica algunas costumbres que había adquirido en la Argentina.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           


                                 Pedro, Eileen, Don Eduardo, Eduardo, Donald y José (1947)                                                                                                                                                                                  
Los Wallace de Venado Tuerto
Eileen, Donald, Eduardo
Shiela, José, Don Eduardo, Pedro y Patricia


Pedro, Don Eduardo, Eileen y Eduardo (adentro del auto- semi oculto Donald)

Aquí nació don Edward Wallace, actual residencia de su sobrino
Peter James Wallace O'Keef
Plaza frente a la Parroquia de Multyfarnham, Co. Westmeath
Calle principal de Multyfarnham (agosto 2012)

Diciembre de 1963
Don Eduardo con su hijo Eduardo Juan, ejecutando música irlandesa en
el PRIMER ENCUENTRO NACIONAL ARGENTINO IRLANDÉS
DE OCTUBRE DE 1968
Don Eduardo Trepado en una máquina a vapor (hay un punto en su saco)
Don Eduardo en su ancianidad, continuaba junto a su gran pasión: la música
Don Eduardo y Doña Rosa (diciembre de 1963)
Familia Wallace Kenny de Venado Tuerto año 1954

Familia Wallace Kenny abril de 1978


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